24 ¿Qué enseña Juan 17:5 acerca de Jesús y su gloria?

Luz que atraviesa un paisaje natural, imagen para reflexionar sobre la gloria de Cristo
La Verdad del único Dios

Biblioteca de doctrina apostólica y pentecostal unicitaria

Colección I · El fundamento de la Unicidad de Dios

¿Qué enseña Juan 17:5 acerca de Jesús y su gloria?

Juan 17:1-5 · La gloria del Padre, la encarnación y la obra redentora de Jesucristo

Hermano, hermana, quiero que nos detengamos en una de las palabras de Jesús que suelen generar preguntas sinceras: su petición de ser glorificado con la gloria que tenía junto al Padre antes de que el mundo existiera. No necesitamos esquivar la pregunta ni responderla con frases rápidas. Si queremos enseñar la Unicidad de Dios con fidelidad, debemos escuchar primero lo que dice el pasaje y después explicar cómo lo entendemos a la luz de toda la Escritura.

Propósito de la lección

Estudiar Juan 17:1-5 en su contexto, comprender la petición de Jesús y examinar su relación con la gloria anterior a la creación, la encarnación y la obra de salvación. Lo haremos desde la perspectiva pentecostal unicitaria, distinguiendo las afirmaciones directas del texto de las conclusiones que obtenemos al compararlo con otros pasajes.

Lectura principal
Juan 17:1-5
Textos para comparar
Juan 1:1-14; Juan 8:58; Filipenses 2:5-11; Colosenses 2:9
Idea central
Juan 17:5 une la gloria de Jesús con su misión salvadora y con una gloria anterior a la existencia del mundo.

1. Antes de interpretar el versículo, escuchemos la oración

Juan 17:1, 4-5 · Reina-Valera 1960

Jesús comienza diciendo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti».

Luego declara que ha glorificado al Padre en la tierra y que ha acabado la obra que le fue dada. Finalmente pide la gloria que tenía junto al Padre antes de que el mundo existiera.

Fijate en el momento en que ocurre esta oración. Jesús está cerca de su arresto y de la crucifixión. Cuando habla de «la hora», se refiere al momento decisivo de su misión. No está dando una explicación aislada sobre la naturaleza de Dios; está orando mientras se acerca a la culminación de la obra por la cual vino.

El contexto también nos impide pasar por alto la relación que aparece en el relato. Jesús se dirige al Padre, habla de la obra que recibió y pide ser glorificado. La lectura unicitaria debe tomar en serio estas palabras. No consiste en negar que Jesús oró ni en fingir que el texto no presenta una distinción entre quien ora y aquel a quien se dirige.

Entonces, ¿cómo comprendemos esa relación sin abandonar la confesión de que hay un solo Dios? Para responder, necesitamos considerar la encarnación y comparar este capítulo con otros pasajes del Evangelio de Juan.

2. ¿Qué quiere decir «glorifícame tú al lado tuyo»?

En la Biblia, la gloria no se limita a una luz brillante o a una apariencia majestuosa. También habla de honor, manifestación y reconocimiento de quién es Dios. En el Evangelio de Juan, la gloria de Jesús está ligada a sus obras, a su entrega, a la cruz y a la resurrección. La escena que parecía una derrota se convertiría en el camino por el cual se manifestaría el propósito salvador de Dios.

Cuando Jesús pide ser glorificado junto al Padre, está expresando una petición real dentro de su oración. No debemos convertir automáticamente la expresión «al lado tuyo» en una definición técnica sobre el número de personas en la Deidad. Pero tampoco debemos quitarle su fuerza relacional. Nuestra tarea es interpretar esa expresión dentro de la oración completa y del testimonio bíblico sobre Dios y Jesucristo.

Dos errores que conviene evitar

Primer error: usar una frase de relación como si, por sí sola, resolviera toda la doctrina acerca de Dios.

Segundo error: ignorar la relación que el texto sí presenta porque nos resulta difícil explicarla.

Una enseñanza sólida no necesita hacer ninguna de las dos cosas. Lee el pasaje con honestidad y permite que la explicación se construya comparando las Escrituras.

3. ¿Cómo podía Jesús hablar de gloria antes de que existiera el mundo?

Esta es la pregunta central. Jesús no habla solamente de la gloria que recibiría después de la cruz. Menciona la gloria relacionada con el tiempo anterior a la creación. Por eso, no sería fiel al pasaje afirmar que todo comenzó para Dios cuando nació el niño en Belén. El texto nos lleva a considerar la existencia y la revelación de Dios antes de la vida terrenal de Jesús.

Juan 1:1, 14 · Reina-Valera 1960

Juan presenta al Verbo como existente «en el principio», en relación con Dios y siendo Dios; después declara que el Verbo «fue hecho carne».

Quiero que observemos el movimiento del prólogo de Juan: el Verbo está en el principio y luego se hace carne. La encarnación no significa que el Dios eterno empezara a existir en ese momento; significa que Dios se manifestó verdaderamente en humanidad para llevar adelante su propósito salvador.

Desde la perspectiva pentecostal unicitaria, el Verbo no se entiende como un segundo Dios independiente. Se entiende como la autorrevelación y expresión de Dios, que se manifestó en carne en Jesucristo. Esta es una interpretación doctrinal que relaciona Juan 17 con Juan 1; no es una explicación detallada que Juan 17:5 formule por sí solo.

Debemos distinguir, entonces, dos niveles. Lo que el pasaje afirma directamente: Jesús pide la gloria que tenía junto al Padre antes de la existencia del mundo. La explicación doctrinal: cómo relacionamos esa gloria con la identidad del Verbo, la unicidad de Dios y la encarnación. Para desarrollar esta segunda parte, necesitamos examinar el conjunto de la Escritura, no solamente una frase.

4. Cómo entiende este pasaje la fe pentecostal unicitaria

La fe unicitaria confiesa que Dios es uno y que Jesucristo es Dios manifestado en carne. Esta confesión no nos autoriza a borrar la humanidad de Jesús. Él vivió una vida humana verdadera: oró, obedeció, padeció y se entregó. Su relación con el Padre en los Evangelios forma parte de la manera en que las Escrituras nos presentan su misión como Hijo.

Cuando hablamos del Hijo, hablamos de la revelación de Dios en la humanidad de Jesucristo y de la obra que él vino a cumplir. Jesús no representó una apariencia humana sin sufrimiento real. Su obediencia, su oración y su entrega pertenecen a la realidad de la encarnación. Al mismo tiempo, la perspectiva unicitaria no concluye que debamos confesar a otro Dios independiente junto al único Dios verdadero.

Una precisión importante

Juan 17:5 no utiliza por sí solo todos los términos técnicos que aparecen en las discusiones posteriores sobre la Trinidad y la Unicidad. La lectura unicitaria interpreta este pasaje junto con Juan 1:1-14, Juan 8:58, Filipenses 2:5-11 y Colosenses 2:9. Al enseñar, es mejor explicar cómo relacionamos estos textos que presentar nuestra conclusión como si cada detalle estuviera expresado literalmente en un solo versículo.

5. Filipenses 2:5-11: humildad, obediencia y exaltación

Fijate ahora en Filipenses 2. Pablo describe a Cristo tomando condición de siervo, humillándose y haciéndose obediente hasta la muerte de cruz. Después habla de su exaltación. Este recorrido ayuda a comprender el momento de Juan 17: Jesús ha llevado adelante la obra recibida y se dirige a la culminación de su misión.

La humillación y la exaltación no deben convertirse en palabras vacías. Jesús se entregó de verdad; la cruz no fue una representación. La resurrección y la exaltación muestran la victoria de Dios y la confirmación de la obra salvadora de Cristo. La gloria, en este sentido, no es una competencia entre el Padre y el Hijo, sino que está relacionada con la revelación del propósito de Dios en Jesucristo.

Este pasaje de Filipenses también requiere una lectura completa. No basta con tomar una frase y hacerla decir más de lo que su contexto sostiene. Debemos atender al movimiento del argumento de Pablo: la humildad de Cristo, su obediencia y la exaltación que sigue a su entrega.

6. ¿Cómo había glorificado Jesús al Padre?

En Juan 17:4, Jesús afirma que glorificó al Padre en la tierra al completar la obra que le fue dada. Durante su ministerio, sus palabras y acciones mostraron el carácter y el propósito de Dios. Sus señales dirigieron la atención hacia Dios; su obediencia manifestó fidelidad; y su entrega estaba a punto de llevar la misión a su momento culminante.

Cuando leemos que Jesús había acabado la obra, debemos recordar el momento de la oración: la crucifixión todavía estaba por ocurrir. Jesús habla desde la certeza de que está cumpliendo la misión encomendada. La cruz y la resurrección darían cumplimiento a esa obra salvadora.

Esto también nos enseña algo para nuestra vida. Glorificar a Dios no consiste solamente en hablar de él; consiste en vivir de una manera que honre su voluntad. Jesús es único en su obra redentora, pero su obediencia nos llama a nosotros a servir con fidelidad, sin buscar nuestra propia gloria.

7. Cómo enseñar este texto con claridad y mansedumbre

Quizá alguien te pregunte: «Si Jesús habla de la gloria que tenía con el Padre antes de la creación, ¿cómo lo explicas desde la Unicidad?». No es necesario responder con enojo ni descalificar a quien hace la pregunta. Podemos reconocer la dificultad y abrir la Biblia juntos.

  • Leamos Juan 17:1-5 completo. Así vemos que la oración está vinculada con la misión de Jesús y con la hora que ha llegado.
  • Reconozcamos lo que el texto dice. Jesús se dirige al Padre y habla de una gloria anterior a la existencia del mundo.
  • Comparemos Juan 1:1-14. El prólogo presenta al Verbo y luego habla de su encarnación.
  • Tomemos en serio la humanidad de Jesús. Su oración, obediencia y sufrimiento son parte real de su vida humana.
  • Expliquemos nuestra conclusión doctrinal. La perspectiva unicitaria relaciona estos textos con la confesión de un solo Dios y con Dios manifestado en carne en Jesucristo.
  • Respondamos con respeto. La firmeza doctrinal debe ir acompañada de mansedumbre, claridad y amor por la persona que pregunta.

Una buena explicación no pretende que todas las preguntas desaparezcan con una sola frase. Ayuda al discípulo a leer mejor, a comparar pasajes y a reconocer cuándo está citando directamente la Biblia y cuándo está presentando una conclusión doctrinal.

8. Resumen doctrinal

Juan 17:5 registra la petición de Jesús de ser glorificado junto al Padre con la gloria relacionada con el tiempo anterior a la creación. En el contexto, esta oración está unida a la obra salvadora que Jesús ha realizado y está por culminar.

Desde la perspectiva pentecostal unicitaria, estudiamos esta declaración a la luz de la preexistencia del Verbo, la encarnación y la confesión de que Dios es uno. Confesamos que Jesucristo es la revelación de Dios en carne, y reconocemos que su humanidad, su oración y su obra redentora son reales.

La enseñanza principal no es que debamos evitar los pasajes difíciles, sino que debemos estudiarlos con reverencia, leerlos en su contexto y explicar con honestidad cómo llegamos a nuestras conclusiones.

9. Preguntas para repasar

  1. ¿En qué momento de la vida de Jesús se encuentra la oración de Juan 17?
  2. ¿Qué relación establece Juan 17:4 entre glorificar al Padre y completar la obra encomendada?
  3. ¿Qué afirma Jesús en Juan 17:5 acerca de la gloria anterior a la creación?
  4. ¿Cómo ayuda Juan 1:1-14 a estudiar la relación entre el Verbo y la encarnación?
  5. ¿Por qué es importante reconocer tanto la relación que aparece en la oración como la confesión bíblica de un solo Dios?
  6. ¿Cómo podemos explicar nuestra convicción doctrinal sin tratar con desprecio a quien interpreta el pasaje de otra manera?

10. Actividad para la semana

Lee Juan 17:1-5, Juan 1:1-14 y Filipenses 2:5-11 con calma. En tu cuaderno, prepara dos apartados: «Lo que el texto afirma directamente» y «Lo que debo explicar comparando otros pasajes». Anota por lo menos tres observaciones en cada apartado. Después, intenta explicar con tus propias palabras cómo se relacionan la encarnación, la obra redentora y la gloria de Cristo. Si compartes tus conclusiones con otra persona, escucha sus preguntas y responde con la Biblia abierta y con respeto.

11. Oración final

Señor Dios, gracias porque has dado a conocer tu propósito salvador en Jesucristo. Ayúdanos a estudiar tu Palabra con reverencia, a no evadir los pasajes difíciles y a distinguir entre lo que el texto afirma y la explicación que ofrecemos. Danos firmeza para confesar que tú eres el único Dios y mansedumbre para enseñar tu verdad con amor. Que la gloria de Cristo transforme nuestra manera de vivir y nos impulse a obedecer tu voluntad. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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