1 La unicidad de Dios: una verdad fundamental de la Biblia

BIBLIOTECA DOCTRINAL APOSTÓLICA
COLECCIÓN I · PARTE I · ENSEÑANZA 01

La unicidad de Dios: una verdad fundamental de la Biblia

No partimos de una tradición humana: abrimos la Biblia y escuchamos lo que Dios declara acerca de sí mismo.

Biblia abierta para estudiar la Palabra de Dios

La doctrina debe nacer de una lectura cuidadosa de las Escrituras.

TEXTO CLAVE

Deuteronomio 6:4

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es».

Reina-Valera 1960

Introducción: antes de preguntar cómo se revela Dios, debemos escuchar lo que Él dice

Amigo lector, te invito a comenzar con una pregunta sencilla, pero decisiva: ¿cuántos dioses enseña la Biblia que debemos reconocer y adorar? No respondamos primero con lo que escuchamos en una discusión religiosa ni con lo que alguien nos dijo que debíamos creer. Abramos las Escrituras y permitamos que sus palabras orienten nuestra respuesta.

La fe bíblica comienza con el Dios que creó los cielos y la tierra, llamó a un pueblo para sí y se dio a conocer a la humanidad. A lo largo de la Biblia, ese Dios reclama la adoración de su pueblo y rechaza que se atribuya a otros la gloria que le pertenece.

Como pastor de la Iglesia Pentecostal Unida, presento este estudio desde la perspectiva pentecostal unicitaria: creemos que Dios es uno y confesamos que Jesucristo es Dios manifestado en carne. Pero no quiero pedirte que aceptes una conclusión solo porque yo la afirme. Quiero invitarte a seguir el argumento bíblico paso a paso, leer los textos y examinar qué enseñan.

1. La primera base: Dios ordenó a Israel confesar que Él es uno

Leamos Deuteronomio 6:4-5. El pasaje comienza con la palabra «Oye». No es una invitación a escuchar distraídamente; es un llamado a prestar atención a la declaración que viene después: «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». Inmediatamente, el versículo siguiente manda amar a Jehová con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

Observa cómo se conectan las dos ideas

Primero: Israel debe reconocer quién es Dios: Jehová es uno.

Después: Israel debe responder a esa verdad amándolo con todo su ser.

Deuteronomio 6:4-5

¿Por qué es importante esta conexión? Porque la doctrina bíblica no es una curiosidad reservada para especialistas. La identidad de Dios determina a quién adoramos, en quién confiamos y a quién entregamos nuestra vida. Si Dios es uno, no podemos repartir entre varios dioses la adoración que las Escrituras dirigen al Señor.

El contexto también importa. Deuteronomio contiene instrucciones de Moisés para un pueblo que iba a vivir rodeado de naciones con otras prácticas religiosas. Israel debía ser diferente: no debía adoptar la idolatría de sus vecinos, sino guardar los mandamientos del Dios que lo había liberado.

Por eso, cuando afirmamos que la Biblia enseña la Unicidad de Dios, no estamos tomando una frase aislada. Estamos reconociendo una confesión central que llama al pueblo de Dios a una lealtad indivisible.

2. Dios mismo insiste: «No hay otro»

Ahora pasemos a Isaías 45:5-6. En este pasaje, Dios declara que Él es Jehová y añade que no hay otro. La repetición es intencional: el texto quiere que el lector comprenda que la soberanía divina no está dividida entre varios dioses verdaderos.

Isaías 45:5 — fragmento clave

«Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí».

Reina-Valera 1960

Detengámonos en la fuerza de esa declaración. Dios no dice que sea el más importante entre varios dioses iguales a Él. Dice que no hay Dios fuera de Él. En el contexto de Isaías, el Señor está mostrando que gobierna sobre la historia y que puede usar incluso a gobernantes extranjeros para cumplir sus propósitos.

Esto no significa que la Biblia niegue la existencia de ángeles, autoridades o seres humanos. Significa que ninguno de ellos es el Dios eterno, Creador y Salvador. La Biblia distingue entre el Creador y sus criaturas; no coloca a las criaturas al mismo nivel que el único Dios.

Isaías 44:6 presenta una afirmación semejante: Jehová se llama «el primero» y «el postrero» y pregunta quién es semejante a Él. El profeta no está construyendo una teoría abstracta; está llamando al pueblo a abandonar los ídolos y confiar en el único que puede anunciar y cumplir sus propósitos.

Como lector, puedes hacerte esta pregunta: si Dios afirma repetidamente que no hay otro fuera de Él, ¿deberíamos construir nuestra comprensión de Dios sin tomar en serio esas declaraciones? La respuesta responsable es no. Toda explicación doctrinal debe respetar este fundamento.

3. Jesús no abandonó el monoteísmo de Israel

Al llegar al Nuevo Testamento, no encontramos a Jesús desechando el mandamiento de Deuteronomio. En Marcos 12:28-34, un escriba le pregunta cuál es el primer mandamiento. Jesús responde citando el Shemá: «Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es». Luego enseña que debemos amar a Dios con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas.

Fíjate en lo que sucede: Jesús reafirma la confesión de que Dios es uno y conecta esa verdad con la vida diaria del creyente. El escriba reconoce que Dios es uno y que no hay otro fuera de Él. Jesús le responde que no está lejos del reino de Dios.

¿Qué aprendemos de este diálogo?

La enseñanza de Jesús mantiene la confesión monoteísta de las Escrituras de Israel.

Conocer que Dios es uno debe llevarnos a amarle y obedecerle, no solo a ganar debates religiosos.

Marcos 12:28-34

Este punto es fundamental para nuestra lectura del Nuevo Testamento. Los apóstoles predicaron a Jesucristo, y debemos estudiar cuidadosamente cómo lo presentan. No debemos enfrentar un pasaje contra otro, como si una parte de la Biblia tuviera que cancelar a la otra. Debemos buscar una comprensión que tome en cuenta el testimonio completo de las Escrituras.

4. ¿Cómo entendemos entonces a Jesucristo?

Quizá estés pensando: «Si hay un solo Dios, ¿cómo debemos entender los pasajes que hablan del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Y qué significa que Jesús ore al Padre?». Son preguntas importantes, y merecen respuestas bíblicas, no explicaciones apresuradas.

La perspectiva pentecostal unicitaria confiesa que Jesucristo es verdaderamente humano y que en Él se ha manifestado el único Dios. Para examinar esa afirmación, debemos estudiar pasajes como Juan 1:1-14, donde se habla del Verbo y se declara que «aquel Verbo fue hecho carne»; y Colosenses 2:9, que afirma que en Cristo «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad».

Dos expresiones que debemos estudiar juntas

Juan 1:14: el Verbo fue hecho carne. El texto dirige nuestra atención a la encarnación real, no a una apariencia humana.

Colosenses 2:9: en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Pablo atribuye a Cristo una afirmación extraordinaria acerca de la plenitud divina.

Estos pasajes no deben usarse como consignas sin explicación. En las siguientes enseñanzas examinaremos su contexto, el significado de sus expresiones y su relación con otros textos. Aquí establecemos el punto de partida: la Biblia proclama un solo Dios, y la identidad de Jesucristo debe estudiarse a la luz de esa confesión y de todo el testimonio apostólico.

También debemos leer con seriedad los pasajes donde Jesús ora, obedece, sufre y habla del Padre. La fe unicitaria no necesita negar la humanidad de Jesús; debe explicar cómo el Hijo es verdaderamente humano y cómo las Escrituras revelan en Cristo la presencia y obra del único Dios. Ese será un tema central de la colección.

5. La Unicidad no es solo una idea: debe transformar nuestra vida

La Biblia no enseña la unicidad de Dios para que nos limitemos a repetir una frase. Deuteronomio 6 une la confesión «Jehová uno es» con el mandato de amar a Dios con todo nuestro ser. Esto significa que la verdad acerca de Dios debe afectar nuestras prioridades, nuestras decisiones y nuestra manera de tratar a los demás.

Llevemos la enseñanza a la vida

Examina tu adoración. Pregúntate si Dios ocupa el primer lugar en tus decisiones.

Lee antes de concluir. No te conformes con una frase citada en una discusión; lee el pasaje completo y su contexto.

Aprende a explicar tu fe. Practica explicar con tus propias palabras por qué Deuteronomio 6:4 e Isaías 45:5-6 son textos fundamentales.

Habla con amor. La defensa de la verdad debe reflejar el carácter cristiano que confesamos seguir.

Preguntas para meditar y conversar

  1. ¿Qué significa para ti que Deuteronomio 6:4 declare que Jehová es uno?
  2. ¿Por qué Isaías repite que no hay otro Dios fuera de Jehová?
  3. ¿Qué hizo Jesús cuando el escriba le preguntó por el primer mandamiento?
  4. ¿Qué preguntas debemos estudiar a partir de Juan 1:14 y Colosenses 2:9?
  5. ¿Cómo puedes demostrar en tu vida que la verdad acerca de Dios es más que una discusión?

Conclusión: deja que la Biblia establezca el fundamento

Hemos comenzado con una declaración sencilla y poderosa: las Escrituras llaman a reconocer al único Dios verdadero. Deuteronomio 6:4 invita a Israel a confesar que Jehová es uno; Isaías 45:5 insiste en que no hay otro Dios fuera de Él; y Jesús reafirma esa confesión en Marcos 12.

Desde la perspectiva pentecostal unicitaria, este fundamento nos lleva a examinar cómo el Nuevo Testamento presenta a Jesucristo como Dios manifestado en carne. Esa convicción debe explicarse con cuidado, atendiendo a los pasajes que hablan de su divinidad y también a los que describen su humanidad.

Mi invitación como maestro y pastor es que no te detengas en el título de esta enseñanza. Lee las referencias, considera los argumentos y continúa estudiando. El propósito no es simplemente decir que conocemos al único Dios, sino crecer en el conocimiento de Jesucristo y vivir de una manera que honre al Señor.

Lecturas bíblicas para profundizar

Deuteronomio 4:35-39: reconoce que Jehová es Dios y que no hay otro.

Isaías 43:10-11: considera la declaración de Dios acerca de sí mismo y del Salvador.

Isaías 44:6-8: estudia la afirmación de Jehová como primero y postrero.

Marcos 12:28-34: observa cómo Jesús enseña el mandamiento principal.

1 Corintios 8:4-6: examina cuidadosamente la forma en que Pablo habla de un Dios y un Señor.

Colosenses 2:8-10: estudia lo que Pablo afirma acerca de Cristo y la plenitud de la Deidad.

Continúe estudiando la Unicidad de Dios

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